Oleaje

El oleaje, como fenómeno estocástico, requiere una aproximación estadística o espectral de una serie temporal de medidas. Existen diversas técnicas para estimar el oleaje, pero todas requieren un cierto tiempo de medida y un buen aparato matemático. La tecnología más clásica -y referente habitual- es la boya Datawell, que lleva más de 40 años cabalgando olas sobre la conocida Waverider.

En los años 80 irrumpió la tecnología Doppler, utilizada primero para la medida de corrientes y más tarde para la medida de oleaje. Nortek fabrica el AWAC, un perfilador de corrientes único que permite obtener series temporales de la superficie del mar, de manera análoga a como lo hacen las boyas de oleaje Datawell.

Las aproximaciones mediante radar consisten en lanzar una señal al mar, esperar a recibir el rebote y analizarlo convenientemente. Esta tecnología permite medir agitación de la superficie en un punto (dársena portuaria, por ejemplo) con señales lanzadas verticalmente (WaveGuide de Radac), en una zona alrededor de un radar de navegación de banda X (SeaDarQ de Nortek) o en todo un sector de la superficie hasta más allá del horizonte (WERA de Helzel), mediante señales lanzadas horizontalmente.

Finalmente, unos sencillos sensores de presión permiten obtener información limitada, pero muy económica, del oleaje.